Erasmo ante as eleccións galegas

Hoxe, día de eleccións, publico aquí este artigo de Erasmo que saquei de marinenses.com e paréceme que da na diana.
Pase o que pase, Deus nos colla confesados.

ELECCIONES GALLEGAS

MEDICINA ADECUADA (V PARTE)

Mañana, un total de 2.643.872 gallegos van a decidir su gobierno para los próximos cuatro años. Entre los gallegos con derecho a voto figuran aquéllos que viven en ultramar (en algunos países sudamericanos) que van a decidir, en caso de un resultado ajustado, el color del gobierno. Ya he comentado en estas páginas del foro lo injusto y antidemocrático que esto supone por la exclusión de cientos de miles de gallegos que están en otras partes del planeta, incluso en territorio nacional y que no pueden ejercer este derecho. Espero que en la próxima legislatura se corrija este desafuero, por el bien de todos los que somos y nos sentimos gallegos y por el bien de la democracia en nuestra tierra.

Según las encuestas, un importante número de votantes –más del 30%- no tenían decidido su opción y tanto la abstención como el voto en blanco planean sobre la jornada de mañana. Con independencia del voto fiel, ideológico y cautivo que existe para todos los partidos políticos, los indecisos tienen la llave y son la clave de estas elecciones. Por otra parte, la desconfianza mutua que existe entre Pérez Touriño y José Blanco y lo que se juega en este envite la actual dirección del PP, han hecho que se volcaran en Galicia los líderes de las dos formaciones nacionales, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Los dos se juegan personalmente mucho en estas elecciones. Para el primero puede ser el inicio de su declive y para el segundo que le remuevan el sillón en el partido. El candidato nacionalista, Anxo Espartaco-Quintana, se juega también mantenerse en el poder y seguir al frente de su formación política pues un revés electoral le puede costar la cabeza en las aguas turbulentas del nacionalismo.

Por estos y por otros motivos, las elecciones gallegas se han convertido en un importante test de la política española. A mi juicio, más incluso que las elecciones vascas aun con ser éstas también muy importantes por lo que supone de cambio en el supuesto de que el PNV sea desplazado del poder, por primera vez, desde el advenimiento de la democracia.

Que a estas alturas estemos hablando de la incógnita sobre quién va a presidir el gobierno de San Caetano me parece que es un dato más que interesante. A los socialistas, sobre todo, les ha entrado el miedo en el cuerpo porque además de que saben a ciencia cierta que van a ser menos votados, por mucha diferencia, que los populares, pueden claramente ser los grandes perdedores de estos comicios al no conseguir con sus socios nacionalistas la mayoría absoluta.

No es normal, como ya he dicho en otro momento, que después de cuatro años las cosas estén como están. Algo ha pasado para que los socialistas y nacionalistas no se revaliden en el poder o si lo hacen sea por la mínima. Y lo que ha pasado está muy claro: lo han hecho rematadamente mal en estos últimos cuatro años y eso la ciudadanía lo ha percibido nítidamente. Los dispendios de Touriño en estos tiempos de crisis, con su despacho y otras instalaciones así como en el transporte, el engaño a los viejos con mítines en los que hay que pagar y los paseos en yate de lujo de Quintana con empresarios afines a los que luego se les beneficia en concursos impugnados y declarados por sus socios como irregulares y con faltas de garantía jurídica, han sido la guinda de todos los despropósitos.

Pero hay más, mucho más que todo eso. Lo que ha habido es un mal gobierno que ha hecho muy poco por Galicia en los últimos cuatro años. Ni ha habido nuevos proyectos en infraestructuras –las que se han realizado ya estaban diseñadas por gobiernos anteriores-, ni ha habido un aumento del poder adquisitivo, ni de PIB, ni nada de nada que nos haga acercarnos a otras regiones más avanzadas. Lo que ha habido, eso sí, es un aumento del gasto –mucho en chorradas- con el dinero de todos los contribuyentes, un aumento muy preocupante del paro, un empobrecimiento de la población y un desánimo y desconfianza en los gobernantes. Galicia sigue estando a la cola de la economía española y mal que nos pese seguimos en el furgón de las comunidades más pobres junto a Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha.

La regeneración política y el cambio no se han visto por ninguna parte. Socialistas y nacionalistas han llevado a cabo las mismas prácticas que denunciaban del PP, con su clientelismo y pesebrismo, pero con el agravante de que han sido más cínicos que los populares. Muchos ciudadanos han descubierto que les han manipulado y que les han utilizado miserablemente. Se han convertido en una casta alejada del pueblo en cuanto han tocado el poder y el dinero. Como muestra un botón. Ayer me comentaban que la candidata del BNG por Pontevedra, Teresa Táboas, lleva a sus hijos al colegio Los Sauces, en La Caeira, un colegio bilingüe y de lujo. No tengo nada contra esto, más bien lo contrario porque creo y defiendo la libre elección de la educación de los hijos. Lo que me molesta es la hipocresía y lo sueltos que son muchos de estos nacionalistas de pacotilla que engañan al pobre viviendo como nuevos ricos, que abusan de los pobres para dárselos a los ricos y que con fuegos de artificio y con cizaña lo que han hecho es dividir a esta tierra y a sus gentes, cuando Galicia siempre fue un lugar de encuentro, sosegado, entrañable, abierto al mundo, hospitalario, de gentes prudentes, sabias y pacíficas.

La última “carallada” de Quintana la hemos conocido hoy al enterarnos de que –no contento con el regalito que le hizo su amigo Jacinto Rey poniendo a su disposición un periódico- ha comprado los favores de El Correo Gallego y Galicia Hoxe, con 135.000 euros, para que escribieran bien de él. Qué puede decir ahora Quintana cuando se parece como una gota de agua al Fraga de los mejores tiempos, que también abusó de estas prácticas con los medios.

Y por seguir con los ejemplos, los marinenses podemos preguntarnos qué ha hecho nuestro gobierno municipal, de los mismos colores que el bipartito de la Xunta. Lo que ha hecho es dividir a todo el mundo con los minipolígonos industriales, engañar a la población con los presupuestos –en donde por cierto no nos olvidamos de los dispendios del coche ni de la remodelación del despacho del alcalde-, abrir nuevas oficinas que son ilegales porque no cumplen con las normas, esconder papeles en los cajones para que la gente no se entere, “perder” otros papeles que son preguntas formuladas por la oposición –como ha sucedido en sendos casos planteados por Mar-In para cuestiones de medio ambiente-y que están sin contestar después de meses, inaugurar obras que no se han iniciado y que dudamos que se inicien en algún caso, ocultar facturas de pagos que no se justifican, pagar con dinero del ayuntamiento, que es de todos los marinenses, publicidad sobre el polígono de A Brea, en plena campaña, para darlo a conocer a los empresarios o vender humo como han hecho los socialistas con el centro de ocio.

Por cierto, sobre el centro de ocio me voy a detener algún día con más detalle porque detrás de todo ese proyecto puede que haya una enorme escandalera en la que los socialistas tienen mucho que ver y que explicar. Solamente les voy a lanzar unos cabos sueltos para que algún día desenmarañemos esa madeja. Uno de los cabos es qué pinta un consejero del puerto en representación de la Xunta, relacionado con Frigoríficos del Morrazo, detrás de alguna de las empresas que conforman la UTE (O Cuarteirón y Copasa) para la construcción de este centro; otro cabo suelto es qué pinta un ex concejal socialista en una anterior legislatura, que tuvo que dimitir por cuestiones irregulares relacionadas también con el puerto, para más señas; y , otro, qué pinta algún ilustre personaje que antaño también se relacionó con el puerto y que ahora tiene un cargo de copetín en algún Ministerio.

PSOE y BNG se presentan, así mismos, como gobierno de progreso. Nada más lejos de la realidad. Han sido un gobierno de retroceso. Esta especie de bálsamo de Fierabrás con el que nos han untado durante la campaña electoral es un remedio que no se sabe muy bien en qué consiste. Más bien es un maquillaje con el que socialistas y nacionalistas quieren disimular sus errores. En las elecciones de mañana, los gallegos tienen la oportunidad de remediarlo con su propia medicina en las urnas.

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